El problema fue que al publicar la fotografía, aparecía en esta un recambio de lugares, siendo ahora el presidente Mubarak quien aparecía liderando el paso por la alfombra roja, siendo que nunca se había producido así, sino más bien era el presidente Obama quien había liderado la caminata en su calidad de anfitrión.
Lógicamente la oposición aprovechó la instancia para criticar al actual gobierno de Egipto, acusándolo de haber hecho esto sólo con motivos propagandísticos. De hecho, éste es el principal problema, ya que tras este cambio nada sutil, lo más probable es que el gobierno quizo entregar otro mensaje. Probablemente mostrar a su líder como quien encabezaba las gestiones para reestablecer la paz entre los dos países en cuestión.
Es criticable generar este tipo de cambios, ya que sin duda constituyen una manipulación de la realidad, y por ende un mentira, que bajo cualquier mirada periodística significa una falta de ética que no debería volver a repetirse.

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