domingo, 5 de septiembre de 2010

Parque Nacional Abel Tasman: Destino imperdible

Hace no mucho tiempo tuve la suerte de poder visitar uno de los tantos parques nacionales que existen en Nueva Zelanda. Es el más pequeño de todos, pero no es menor al mencionar que ocupa 22,530 hectáreas de naturaleza pura, siendo éste el mayor atractivo del lugar.
Fue fundado el año 1942, 300 años después de la llegada de su descubridor Abel Tasman: un explorador alemán, que se conoce como el primer europeo en pisar tierras neozelandesas, en la época en que los maoríes eran la única raza predominante y por supuesto el pueblo fundador de Aotearoa, nombre original con que se le conoce al país.
La ocupación europea  permanente se dio muchos años después, en 1855, cuando pequeños grupos empezaron a conformar zonas agrarias que les entregaron mucha prosperidad, la cual no duraría mucho. Por esta razón se hizo inminente la transformación de estas tierras en un parque nacional, con la idea de que sus visitantes generaran un ingreso estable y que a la vez se pudieran deleitar con la belleza de los paisajes del país.
Lo que hace realmente asombroso al lugar es el hecho de que reúne selva, bosque, ríos y mar en perfecta armonía. Además es importante señalar cómo le han podido sacar provecho al turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país. Todo funciona bien, cuentan con un trekking debidamente señalizado y con áreas de camping y picnic perfectamente limpias y agradables de estar.
Si a esto le sumamos la posibilidad de poder visitar playas paradisiacas y contemplar la amplia flora y fauna, podemos decir que nos encontramos en un verdadero paraíso, al que se puede llegar rápidamente sin alejarnos demasiado de la ciudad. Un destino imperdible para los amantes de la naturaleza y los deportes extremos como el trekking y el kayak.




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